902 024 954    

   Main Developments Plots & Land Services & Agents Tour Guide Contact us Resales & offers
          Principal              Promociones     Solares y fincas    Servicios/Agentes    Guía Turística         Contáctanos            Ofertas
 Hoy/Today:        Recommended Resolution: 1024x768      

 

Principal
Casas en España
Servicios / Agentes
Quiénes somos
Ofertas y Reventas
Fincas y solares
Contáctenos
Noticias
PARTNERS AREA

902 024 954
My status - Skype

 

 

Abogados / Lawyers
First Legal Advice  Service for Free



 
 

Nuevas ofertas/New offers

Resale houses
Vende tu casa

      Currency converter  Convertidor de moneda/Currency converter


Greenyroom
Recomienda/Recommend


CALAS DEL PINAR - GOLF en SAN JUAN TERREROS (ALMERIA)

Muy cerca del mar, el golf y la montaña. Terreros Almeria

Terrazas de la Torre Golf Resort - MURCIA - Se extiende a lo largo de un recinto vallado y con control de acceso para la seguridad y tranquilidad de sus residentes. Un espacio de 1.555.129 m2 donde el auténtico protagonista es su campo de golf de 18 hoyos diseñado por Nicklaus Design, que regala a las viviendas impresionantes vistas y el entorno más natural. GREENYROOM.COM
Terrazas de la Torre Golf Resort - Murcia Nuevo/New

CONDADO DE ALHAMA - Esta impresionante urbanización está situada en una zona fértil (viñas y naranjos) entre las localidades de Alhama de Murcia y Mazarrón, al sur del parque natural de Sierra Espuña, a unos 15 km de la ciudad de Murcia (por autovía) y a unos 20 km de las playas de Mazarrón (por autovía). Dispondrá también de una vía de circunvalación del conjunto, con acceso directo a cada uno de los resorts. Greenyroom.com
CONDADO DE ALHAMA
Estreno - New

LORCA CIUDAD DEL SOL GOLF RESORT
Ahora en fase promocional...

PUEBLO SALINAS - VERA - Situada en “El Playazo de Vera” en una zona privilegiada junto al mar rodeado de grandes zonas verdes y comerciales. Pueblo Salinas es una moderna urbanización de 173 apartamentos de dos y tres dormitorios con dos baños así como duplex y pareados de dos y tres dormitorios (con terraza, jardín y jacuzzis). GREENYROOM.COM

PUEBLO SALINAS EXCLUSIVE GREEN RESORT IN VERA ALMERIA
Special homes, ...




Contrate su seguro con Greenyroom EN OFERTA.
Your home insurance with us with special prices...


Foro / Forum

Google

Web greenyroom.com

PORQUE TODOS DEBEMOS SER MAS SOLIDARIOS ... AGUA PARA TODOS ... GREENYROOM.COM

Publicidad:
 

 


MURCIA Interior  Información turística

                       Click para ver Callejeros de Ciudades de Murcia ...

 

Murcia
 


En campo de gules, un corazón rojo fileteado en oro, con la leyenda ‘Priscas Novissime exaltat et amor’, cargado de una flor de lis y de un león, sumado de corona real y rodeado de seis coronas de oro. Bordura de León y Castilla, en sus esmaltes reales, con dieciséis compones.
 
Datos de interés:

Superficie:
885.9 Km ²
Nº de habitantes:
377.888
Altitud:
45 metros
Distancia a Murcia:
--
Lugares de interés:
Catedral, Castillo de Monteagudo, Museo Arqueológico, Museo del Salzillo, Teatro de Romea, Casino, Santuario Virgen de la Fuensanta, Convento de los Jerónimos

 

Conoce nuestra Murcia...

La ‘musulmanía’ de Murcia es manifiesta. Apenas se urga en sus entrañas brotan restos de antiguas edificaciones, ajuares y osamentas que evidencian su orígen islámico (junto a la antigua Puerta de la Aduana o de Verónicas, se alza una de las noventa y cinco torres coronadas de almenas y matacanes que lucía la muralla de la milenaria Mursiya). Parece que el viejo corazón de la ciudad, oculto y menospreciado, regalara todavía una porción de aquel legado arquitectónico iniciado, según el profesor Alfonso Carmona, el 25 de junio del año 825, cuando el representante de la dinastía de los Omeya, Abd Al-Rahman II (792 / 852), ordenó la destrucción de Ello y la fundación de una nueva ciudad a orillas del río Segura que reforzara la cora de Tudmir y se convirtiese en capital de la provincia.

El historiador Juan Torres Fontes ha recogido el testimonio del cronista catalán Ramón Muntaner, quien al narrar el sitio de Murcia por el ejército de Jaime I la define como «ciudad muy noble y honrada y muy fuerte, casi la mejor amurallada que haya en el mundo». Un murciano ilustre, el licenciado Francisco Cascales, describe la muralla como «muy alta y muy fuerte, hermosa, con muchos torreones, levantada para defensa de ataques enemigos, protección de riadas y epidemias».


La muralla ya no es un secreto. Tenía una triple estructura defensiva: la muralla principal, de seis metros de ancho y quince de altura, con noventa y cinco torres apenas distanciadas entre sí; el antemuro, de menor dimensión, donde se emplazaban las saeteras, y un foso. En su circuito existían doce accesos: la llamada de las Siete Puertas, junto a la Iglesia de Santa Olalla (la actual Santa Eulalia, nominada así en agradecimiento a los catalanes que intervinieron en la reconquista de la ciudad), y desde ahí, siguiendo todo el contorno, se sucedían las puertas del Toro, del Sol («rica, con su espacioso arenal y antepecho de la ribera del Segura»), del Puente (que estribaba en el Alcázar Nuevo construído por Enrique III ), de la Verónica o de la Aduana, de San Ginés, de Santa Florentina (antes se llamó del Azogue), de los Porceles, de Santo Domingo, del Mercado, Puerta Nueva («la de mejor salida y de más recreo de la ciudad, pues había un paso donde concurrían cuatro acequias muy juntas pobladas sus riberas de hierbas, flores y árboles con la vista más graciosa y amena que puedan gozar ojos humanos») y, finalmente, la Puerta de Orihuela que antes se llamó del León. Tras la reconquista, las mezquitas que se alzaban en la ciudad se convirtieron en parroquias, cada una con su respectiva iglesia. Dentro del recinto amurallado se podían contar las de Santa María o de la Catedral, Santa Catalina (su torre hacía las veces de centinela, uso que perduró hasta los siglos XVI y XVII para avisar de los ataques berberiscos al Mar Menor y al Campo de Cartagena), Santa Eulalia, San Bartolomé, San Nicolás, San Pedro y San Lorenzo, que daba la espalda a la judería. A pesar de los desmanes y del lamentable proceso actual de mimetismo urbano, el trazado de la ciudad ofrece todavía un lejano rumor de recodos y angosturas, adarves o azucaques que se estrechan buscando el frescor de la umbría.

También ha sobrevivido la distribución por barrios de la medina islámica y parte de la toponimia del callejero: calle de la Acequia, de los Alamos, Zoco, Aladreros, Albudeiteros, Alfareros, Almohajar, del Almudí, Azucaque, Caravija o Almenara, espacio donde se encendían grandes hogueras para advertir del peligro inmediato. Hay asimismo voces y gestos que evocan a los fundadores de la ciudad: los términos horno moruno, ajuar, alpargata, almajara, aliacán y alboroque los pronuncian los últimos hortenses sentados en cuclillas junto al quijero de un azarbe, a la sombra de una higue ra. Sin embargo, la ciudadanía, adicta a la prisa y embaucada por el progreso ha olvidado su historia y vive un palpable desarraigo. Ya no huele a flor la ciudad, y son escasos los frutos , verduras y hortalizas que rezuman el aroma, el sabor, la textura y la jugosidad de antaño. Lo auguraba en 1969 el escritor González Vidal: «Murcia, como Venus, surgió de las aguas. Fue una ciudad fluvial, nacida junto a un río, como tantas otras construídas en los valles fértiles. Desde lo alto, la huerta de Murcia se vislumbra como un lago verde y en sosiego. A primera vista parece que ese verdemar circundante que asedia a la ciudad acabará anegándola. Luego, se comprueba que es la huerta la que va a ser devorada por la ciudad, que morirá en sus fauces en un futuro que empieza a ser preocupante. (.) Murcia ha iniciado descaradamente su despegue de la tierra matriz, se desarraiga. La huerta es para Murcia una llamada, una ciega atracción, y, como en el amor, su conquista es su muerte».

 

  Una fortaleza en campo de azul y en sus almenas la figura de Alfonso X, armado con espada en la mano diestra y una llave en la siniestra. A los lados del castillo una llave y una espada de oro. Bordura de gules (rojo) con el siguiente lema: Lorca, solum gratum, castrum super astra locatum, ensis minan paravis. Regni tutíssima clavis. Se supone que el escudo, con distintas variantes, lo ostentó la ciudad desde época alfonsina. El actual es del siglo XVIII.  
Datos de interés:

Superficie:
1,675.2 Km ²
Nº de habitantes:
79.481
Altitud:
331 metros
Distancia a Murcia:
65 Km
Lugares de interés:
Colegiata de San Patricio, Castillo y Torres, Teatro Guerra ,Santuario de Santa María Real de las Huertas
 
 

Lorca Erguido sobre la roca, dominando la ciudad, el castillo de Lorca es un fulgor de piedra en la llanura. Desde la lejanía se percibe la luz sesgada del atardecer, los últimos reflejos del sol que incendian un alborozo de cúpulas, campanarios y espadañas, plazuelas, hornacinas, palacios, blasones, adoquines y rejerías.
El aire sabe a miel y esa luz rojiza bruñe los sillares de la colegiata de San Patricio, el Pósito, la plaza Mayor, la del Caño, el porche de San Antonio, la Corredera, el santuario de las Huertas, la columna Miliaria, el albero de Sutullena, la arquería del claustro de los Guevara, el verdor de las Alamedas y la espuma que lame las arenas de Calnegre. En el siglo XII, al-Hiyari la describía así: Pasé por esta ciudad y nunca vi nada más hermoso que su llanura ni nada más espléndido que su río y los huertos que están en sus
riberas.

Por lo que respecta a la inexpugnabilidad de su fortaleza, baste decir que ello es tan notorio y conocido que se ha hecho proverbial. Ahora, desde el silencio de la torre Alfonsina, el paisaje del municipio lorquino, el de mayor extensión del país -1.675,2 kilómetros cuadrados-, ofrece el singular contraste de la región de Murcia: al norte, la tierra agostada, cegadora de tanta blancura, y al sur, una alfombra de huertos entreverada de acequias, palmerales, casitas blancas.... Es la Lorca monumental y fronteriza, alfarera y bordadora, renacentista y barroca, agrícola y ganadera, blanca y azul, apasionada y laboriosa, la que demanda, con razón y firmeza, un campus universitario, aunque sobre este festín ciudadano los siglos han depositado una pátina de sabiduría y escepticismo que se refleja en el carácter de sus moradores.

 
De castillos encumbrada... del Reino segura llave.
(Leyenda de la ciudad).

Esta fue mi glorieta. San Vicente estático, se alzaba en una esquina sobre un miliario de inscripción latina recibiendo los oros del Poniente.
Manuel Gimeno Castellar (1895-1979).

Estas puestas de sol que son como un tesoro
Eliodoro Puche

 

Calasparra
 


Sobre campo de plata un castillo roquero, donjonado y almenado con banderín de homenaje en el que aparece la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén. A la diestra, en su color, una parra que eleva su tallo y hojas hasta la altura de la fortaleza como símbolo del lugar
 
Datos de interés:

Superficie:
185.5 Km ²
Nº de habitantes:
9.239
Altitud:
341 metros
Distancia a Murcia:
75 Km
Lugares de interés:
Museo Arqueológico, Iglesia de los Santos, Iglesia de San Pedro, Santuario Vírgen de la Esperanza
Calasparra Junto a la Sierra del Molino, sobre uno de los altozanos que dominan la ribera del Río Argos, se eleva la villa de Calasparra que acaba de conmemorar el séptimo centenario de su fundación, aunque estas tierras saben de primitivas culturas y civilizaciones que dejaron huella de siluetas humanas, animales y útiles en la cueva de los Monigotes, santo y seña de la pintura rupestre levantina de hace cuatro mil años. Tierra de embalses, Calasparra disfruta de la cercanía de tres de ellos: Argos, Alfonso XIII y Cenajo, donde se pesca el barbo, la carpa y la trucha. Un Segura abundante, sereno y cristalino convierte sus orillas en playa cuando su curso acaricia el Santuario de la Virgen de la Esperanza, paraje natural excavado en la montaña en el que se venera a la patrona, o cuando sus aguas, en la confluencia con el Quípar, se deslizan por el Cañón de Almadenes, espacio natural protegido donde el río se estrecha entre profundas gargantas de doscientos metros de desnivel y se torna inaccesible por tierra.
Aquí habita la gineta, el mirlo acuático, el martín pescador, la gaviota, el cernícalo, el halcón, el águila, el búho real, la nutria, la tortuga y el
Calasparra church clockcormorán junto a una varia y profusa vegetación formada por álamos, sauces, olmos, higueras, adelfas, acebuches, helechos, hiedras, lirios carrizos y orquídeas. Calasparra, y el noroeste de la Región en general, es una antigua, hermosa y desconocida dama que todavía conserva en el paraje de La Ramona una explotación salinera inédita y secular. Mas lo que aquí prevalece, lo que se impone como referencia de la villa es el arroz, único de los del mercado con denominación de origen. Los arrozales crecen puntuales bajo un sol rotundo que se esparce benefactor por los bancales de verduras, por los frutales y correhuelas que florecen en las orillas de los caminos. Cuando nace el alba, Calasparra es una aurora de geranios y de oros. El día va alumbrando el cerro y los arrozales, el acueducto romano y las piedras del castillo que protegía la villa, la oquedad y el retablo del Santuario de la Esperanza, la portada blasonada de El Molinico, el río que discurre perezoso entre los cañaverales, la veleta de la iglesia de San Pedro (siglo XIII), la Torre del Reloj, el albero centenario de La Caverina....

El casco viejo se desgaja en un laberinto de casas de planta
Calasparra centre of the town baja, de azucaques y callejas de trazo árabe que contrastan con los edificios y la geografía urbana más reciente, como la plaza dedicada a la memoria del arqui- tecto Emilio Pérez Piñero, calasparreño universal que atesoró elogios y galardones por la creación de una cúpula de sólido y bellísimo entramado.

 

 
Descubre nuestra promoción en la zona Cañada Verde a un precio reducido y calidades de lujo.
Calasparra river with rafting
Caravaca de la Cruz
 



El escudo de armas de Caravaca se ilustra con la cruz de doble traversa, esmaltada en azul, sobre una vaca bermeja, contornada y acornada con diversos esmaltes y campo de plata. Salvo ligeras variantes se viene utilizando desde el siglo XIV.
 
Datos de interés:

Superficie:
858.8 Km ²
Nº de habitantes:
23.362
Altitud:
650 metros
Distancia a Murcia:
72 Km
Lugares de interés:
Castillo y Santuario de la Cruz, Torre de los Templarios, Fuentes del Marqués, Templete del Baño de la Cruz
Vencido el alto del Carrascalejo y la ciudad de Begastri, que en tiempos fue sede episcopal, el viajero se adentra en el antiguo reino de Caravaca, patria del poeta andalusí Abu Hasan Al-Abbas Al Caravaqui y de uno de los grandes narradores de este siglo: Miguel Espinosa. Reino en el año 700, Encomienda de los Templarios, monumental, fronteriza, santiaguista, rena centista y barroca, la antigua Caravaca bastitana de Claudio Tolomeo se llamó Carca.
Su paisaje es claro y apacible. Se extiende por campos y sembraduras moteados de rebaños, viñedos, olmos, pinares y arboledas. El aire perfumado de los amaneceres abaniquea las hojas del olivar vecino y en la vega de los ríos Argos y Quípar, bajo las alas de los álamos, canta el agua y la pajarería. Aquí flore ce el tomillo, la murta y el romero, la tierra se torna rojiza y el verde de los pastos semeja un tapiz de esmeraldas. Ocho cumbres superan los mil metros de altitud: sierras de Gadea, la Pinosa, la Serrata, la Zarza, de las Cabras, Mojantes y Vicario.

En ellas anidan diversas aves esteparias -aguiluchos cenizos, alcaravanes, gangas, ortegas...-, pequeños mamíferos, jabalíes y, en menor grado, cabras monteses amenazadas por cazadores furtivos y vehículos todo terreno (el rally Trans-España ha atravesado en dos ocasiones esta reserva cinegética). Pero volvamos a esa ciudad de fríos amaneceres y cielo claro que en 1.996 fue depositaria de una gracia solemne: la Bula de Concesión del Año Jubilar.
Tres motivos justificaron esta concesión: La presencia durante 764 años de la Vera Cruz en Caravaca, el hecho de que la Reliquia sea un símbolo de la muerte y redención de Cristo, y que su conocimiento haya transcendido a gran parte del occidente. Desde cualquiera de los caminos que llevan a Caravaca fascina la silueta del Santuario de la Vera Cruz,
un bellísimo conjunto de armoniosas formas y volúmenes que se alza sobre el punto más elevado de la villa, protegido por gruesas murallas, nueves torres y tres torreones con una sola puerta al poniente flanqueada por dos torres cuadradas. Caravaca, baluarte fronterizo en los numerosos enfrentamientos con el reino de Granada, es íntima y sosegada, heredera de una antiguo silencio que florece en el barrio medieval salpicado de casas nobles con escudos de armas en sus fachadas: calles de Las Monjas, Poeta Ibáñez, Santa Teresa y María Girón. A 14 kilómetros se halla la ermita de La Encarnación y un complejo arqueológico de gran trascendencia, pues acoge al único templo romano de la Región edificado en el siglo II antes de Cristo sobre las ruinas de un santuario ibérico.

 
Cehegín
 


Hermanada con la población barcelonesa de Mataró, Cehegín luce escudo español con un castillo de tres torres sobre fondo azul: la del home naje en el centro con mayor elevación, en oro y aterrazada sobre el campo. A ambos lados sendos pinos en su color y debajo del castillo dos pinos más pequeños entre los que aparecen las ramas secas de un arbusto en su color. Está basado en un blasón del siglo XVI que figura en la facha da del edficio del antiguo Concejo.
 
Datos de interés:

Superficie:
299.3 Km ²
Nº de habitantes:
14.502
Altitud:
592 metros
Distancia a Murcia:
68 Km
Lugares de interés:
Iglesia de la Magdalena, Convento-Santuario de los Franciscanos
 

Coronada la cumbre del Carrascalejo, Cehegín se anuncia con paisaje vario y presumido. La tierra se torna rojiza y el verde de los pastos parece iluminarse. Hileras de cipreses, suaves ondulaciones alfombradas de pinos, hortalizas y frutales componen un paisaje de dulce policromía. Sierras, manantiales, llanuras elevadas, barrancos y arroyos surcan el municipio mientras los ríos Argos y Quípar discurren perezosos a uno y otro lado de los Cabezos de la Jabalina. Situada en la vega del río Argos, la villa de Cehegín muestra todavía algu- nos tramos de la muralla de aquella fortaleza que, siglos atrás, alardeaba en la colina asentada sobre sólidos sillares de jaspe y mármol.
Según el censo de 1.989, en este municipio sólo se cultivaron 727 hectáreas de viñedos, mas ha de saber el lector que en el siglo XVIII Cehegín fue la mayor bodega de la Región. Un centuria más tarde, a raíz de la plaga de filoxera que asoló el viñedo francés, los viticultores galos se establecieron en Yecla y Jumilla. Y es que Murcia ha sido desde siempre tierra de caldos generosos que han conservado la pureza y reciedumbre de antaño. Existe probada documentación de la existencia de abundantes viñedos hacia el año 800, aunque durante la dominación árabe fueron sustituidos por otros cultivos.
En Cehegín, reino del cáñamo y del esparto hasta hace unos años, la cultura brota de sus edificios como una antigua heredad. Bajo la luz tamizada de las calles tortuosas y empinadas, los alpargateros disponían su mercancia para venderla a los propios vecinos o llevarla a ferias y mercados. Ahora, junto al silencio prendido en fachadas de arquitecturas medievales, el viajero observa al último hilador de cáñamo, y en el centro de la villa, erigida sobre una fuente, la escultura del Alpargatero. Basándose en un manuscrito redactado en 1.657 por el caballero Martín de Ambel y Bernard, el cronista de la Provincia Seráfica de Cartagena, fray Pablo Manuel Ortega, describió así la villa en 1.750 : Cehegín es antiquísima población.
Lo prueban los vestigios que quedan de tan maravillosa antigüedad. Tiénese por fundación de los Griegos Phocenses o Phenicios, como otros muchos pueblos de estas marinas, fundándose en aquella general de Plinio que hemos puesto otras veces. Robles Corbalán dice que dichos griegos le llamaron Theogi, que se interpreta Tierra de Dios, aludiendo a su mucha fertilidad, opulencia, regalo y hermosura. El río que baña los muros de Cehegín se llamó, dicen, y aún hoy le llaman muchos, el río de Argos. (.) Tiene su asiento esta villa de Cehegín sobre un encumbrado peñasco monte, a quien servía de corona un gran castillo que por su materia, sitio y forma era inexpugnable, pues por lo que toca a la materia son unos sillares grandísimos de jaspe y mármol, de que abunda su término;.la forma un enlace con los mismo gados y pirámides toscos del risco, de un argamasón tan firme como el bronce; y uniendo la naturaleza y el arte esto todo, fueron formando las torres, murallas, baluartes y bastiones, con proporcionada simetría; de modo que es tanto de advertir o de admirar su hermosura como su fortaleza.
A la vanda del norte y gran parte de los ángulos laterales hay un despeñadero horroroso, de peña taja, o escarpada; y por la parte del austro, que está el pueblo, sobre diferentes quebrados y picachos del mismo monte, bajaba una fortísima muralla adornada al mismo tiempo que fortalecida con 32 torres, de las que dice el doctor Espín que alcanzó aún a ver; pero ahora sólo quedan algunos pedazos, así de las torres como de las murallas; bien que indican lo que fueron porque están convertidos en un almendrolón diamantino. Al fin, esta muralla fortalecía y abrazaba todo el pueblo, para donde se bajaba por sola una puerta, que tenía dos cubos o torres fortísimos, las que hoy vemos aunque muy que brantadas, y un foso muy alto y profundo, al que daba paso una puente levadiza.

El relato -posiblemente exagerado- coincide con la actual población de Cehegín, la que aún baña el Argos y muestra sus viejos tejados al sol superponiéndolos sobre cañaverales, arena clara y cantos rodados. Pero sus orígenes hay que buscarlos en el Cabezo Roenas (de las Ruinas) a dos kilométros de la actual población, en la margen derecha del río Quípar. Allí, en plena huerta, se halla el yacimiento arqueológico tardo-romano-visi- gótico de Begastri, ciudad que fue sede episcopal desde el siglo IV hasta el VIII.
Del caballero antes citado, Martín de Ambel y Bernard, natural de Cehegín, cuenta el padre Ortega que hallándose en un empeño de mucha honra quitó la vida a otro caballero de Cehegín, y habiéndose retirado a la hermita de la Concepción, se enmarañaron las cosas de tal modo, que se mantuvo en el sagrado toda su vida, que fue larga.
Martín de Ambel (1.592-1.601), recopilador de todo lo escrito hasta entonces sobre Cehegín , visitó en 1.657 el Cabezo de la Muela y vio que «falda y cumbre y alguna parte de lo llano ostentaban rastros de magníficos edificios, disntiguiéndose la forma de las calles y plazas».

Durante el paseo, Martín de Ambel halló en el cabezo una mesa de altar con esta inscripción: ACRVSMINUS, obispo de la iglesia begastrensis. No obstante, aún habría que esperar al año 1.878 para identificar la exacta localización de Begastri, gracias al hallazgo de un ara labrada en mármol rojo de la Puebla de Mula con el epígrafe votivo: “IOVI OPTIMO MAXIMO RP BEGASTRENSI UM RESTITUIT”. (A Júpiter óptimo máximo restituyó este simulacro y templo la república de los begastrenses). Las excavaciones realizadas desde 1.980 por los departamentos de Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Murcia han constatado la existencia de una urbe rodeada por tres murallas, con trazado quebrado y algunas torres. Su construcción corresponde a dos épocas: una romana y otra bizantina o visigoda, consecuencia de una reconstrucción o ampliación. En el interior del recinto superior se encuentra la ciudadela amurallada y desde ahí se desarrolla la ciudad, de la que se han descubierto numerosas construcciones de mamposteria y tapial. Junto a la segunda línea defensiva construida en la falda del cerro (siglos VI a VII) existe una necrópolis.

 
    En la ribera de Argos
dejé mis ojos llorando,
Dios sabe después acá
si he tenido algún descanso.
 
 
 

 

Moratalla
 



Blasón cortado. Arriba, sobre campo azul sol en oro y luna creciente en plata, orlado en rojo con doce estrellas en plata. En la parte inferior castillo almenado con una escalera apoyada en el flanco izquierdo.
 
Datos de interés:

Superficie:
954.8 Km ²
Nº de habitantes:
8.600
Altitud:
680 metros
Distancia a Murcia:
84 Km
Lugares de interés:
Castillo, Iglesia de la Asunción
 

 
    Al pie del cerro de San Jorge, recortadas en el horizonte las siluetas de la iglesia de San Francisco y de la Torre del Homenaje, se avista Moratalla, la que baila y se estremece al son de cuadrillas y tambores, la que corre ante los toros que vienen por antiguos caminos de mesta, la que toca el cielo con los dedos o la que se serena en el balneario de Cantalar.
Dulce e íntima, como una novia, Moratalla es una golmajería de pinares y escarpaduras, un júbilo de mañanas transparentes que invitan al gozo, un tesoro forestal donde aún verdea el roble, el olmo, la vid, el olivo y la sabina. Es Moratalla también un regocijo de manantiales de agua helada y cristalina, un belén con picachos nevados, sembraduras, cercados, pastores que atienden el rebaño, casitas de planta baja, tejas de cañón y humo de chimeneas que buscan el azul. Los nombres más hermosos florecen bajo este cielo surcado por el aguila de largas alas: río Alhárabe, río Benamor, ramblas de Inazares y Las Buitreras, sierra del Cerezo, de los Alamos, picos del Buitre y de Revolcadores, penacho invicto de la región con una altitud de 2.018 metros.
 
 
Jumilla
  El blasón de Jumilla es cortado y partido. Sobre fondo azul, castillo cuadrado en oro, almenado y donjonado de tres torres. La central es mayor y cada una tiene tres almenas. Al lado una ermita en oro. Los dos mazonados de negro y adjurados de gules están aterrasados al natural. Cortado de plata, un león rampante armado y lampasado sobre una peña natural. En el cuartel de la siniestra dos escaleras puestas en palo sobre fondo azul con bordura componada de Castilla y León. Fuera del escudo, la leyenda Muy Noble y Muy LeaL  
Datos de interés:

Superficie:
970.6 Km ²
Nº de habitantes:
22.968
Altitud:
498 metros
Distancia a Murcia:
70 Km
Lugares de interés:
Castillo del Marqués de Villena, Museo Etnológico, Iglesias de Santiago y del Salvador
   
Si alboreando el mes de Mayo el viajero asciende por el pinar que abraza el convento de Santa Ana y vuelve el rostro a ese lienzo campesino salpicado de cresterias, frutales, vides y tierras pardas, observará, no sin sorpresa, que por el llano cabalga un centenar de jinetes dejando a su paso una nube de polvo que se arremolina por los caminos y sembradoras. Podrían ser las tropas del taifa murciano Abenhudiel, o las de Jaime I el Conquistador, que a finales del siglo XIII tomó el castillo y repobló la comarca con 80 caballeros aragoneses cuyos apellidos aún perduran en Jumilla. Incluso podría tratarse de las aguerridas huestes del infante Fadrique, que asaltaron la fortaleza y devolvieron la villa a la Corona castellana, o de las tropas francesas, que en 1813 se acantonaron en el cerro y saquearon la comarca. Más allá, donde confluyen la cañada de la limena y la rambla del Judío, al abrigo del cerro de San Jorge se alza la antigua Samala, apacible y luminosa.
 
Atrio de la Iglesia Mayor

Tañen las campanas y el sol, que ha ganado altura, se derrama por esas alineaciones de cepas que en el otoño serán pámpanos de oro. La cercanía de los jinetes que ya han alcanzado las estribaciones del convento disipa cualquier duda. Escoltan, en el retorno a su camarín, la imagen del Cristo atado a la columna que la gubia de Salzillo esculpió en 1756. El suceso congrega en Jumilla a más de 20.000 romeros. Apenas despunta el alba desfilan de los populares armaos (la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad de¡ Cristo), se oficia una misa para despedir a la venerada imagen y comienza la romería, que tiene sus orígenes en el año 1848, aunque sólo hace un lustro que ese centenar de jinetes galopa por la llanura rememorando otras épocas, distintos aconteceres.
Al abrigo de seculares cipreses que lo protegen del viento, el monasterio de Santa Ana se edificó junto a un manantial en el año 1573. Desde entonces, los padres franciscanos han sido sus únicos moradores. Ampliado en el siglo XVII, el claustro, el refectorio, el jardín con las capillas, la biblioteca monacal de más de 20.000 volúmenes, el huerto y la imagen de Santa Ana (la popular abuelica), aguardan a los romeros. Salvo estos días de mayo, el silencio se pasea por esta serranía de 947 metros de altitud alfombrada de pinares. En el siglo XVII, cuando aún corrían por sus quebradas corzos y venados, fray Antonio Panes realizó una hermosa descripción M entorno: Está el convento de Santa Ana cercado de antiguos cipréses.
Jumilla Castle 
Desde la humilde falda del monte hasta las cumbres altas se ve todo el sitio cubierto de, espesos pinares, enebros, carrascas y otras plantas silvestres, sin la infinita variedad de matas de romeros, lentiscos, tomillos, espinos, estepas y otras yerbas medicinales que entretexidas con los riscos de diversas figuras hazen muy agradable y devota la vista. Descuella sobre todas otras una altísima peña tajada, que por los muchos buitres que en ella se anidan, dizen la Buitrera.
Tiene abajo taladrada la tierra el conejo, y en las cañadas mas escondidas tiene su guardia el jabalí, /,a cabra montes y el venado, que con ser tan tímido suele acercarse al mismo convento, junto al cual muchas veces ven los frailes desde sus celdas bandadas de corzos; y a raíz de la misma cerca oyen los cantos de las perdices y de otra diversiciad de aves; las cuales (especialmente en primavera los ruiseñores) con su metodil y su dulzura regalan y suspenden los sentidos y convidan a los RetiSiosos a las alabanzas del Criador: despertándoles con sus voces al romper el día. Desde aquí, la nítida luz del altiplano permite apreciar cómo esas estepas de transición con las llanuras albacetenses levantan de manera dispersa algunas sierras aisladas: del Escabezado, de las Cabras, del Molar, de la Cingla, del Picacho, Larga, Santa Ana, del Buey, de Enmedio y El
Carche (1.371 metros de altitud), espacio natural que conserva el carrasca¡ de Guarrafia y ejemplares dispersos de pino de Cazorla. De excepcional valor paisajístico, en El Carche anidan, junto a diversas rapaces el jabalí, el gato montés, el águila real y algunos linces.
El Monasterio de Santa Ana, en el que vivió durante tres años San Pascua¡ Bailón, es una apacible y silenciosa atalaya donde evocar numerosos aconteceres; no en vano, esta jumilla de
¡ríos y claros amaneceres, de arrogante arquitectura, de violáceas y otoñales melancolías, albergó a sus primeros pobladores en el Paleolítico Inferior (450.000 años a. de C.), supo de numerosos asentamientos, pinturas rupestres, necropólis y hasta de un templo dedicado a la diosa Tannit. Ahora, sobre el cerro donde se asienta jumilla, aún alardea la fortaleza de los Pacheco, construida en el siglo xv por el segundo marqués de Villena, aunque vestigios arqueológicos apuntan a un primera ocupación durante la segunda Edad de¡ Bronce (1700 a. de CJ. Después, iberos y romanos edificaron torres de vigilancia y tres aljibes, conservándose restos de[ castillo árabe y de la primera ermita de jumilla, Santa Maria de Gracia, edificada sobre los cimientos de la mezquita. lbn?al?Abbar, en dos de sus obras, citaba el nombre de Yumalla (Jumilla) como patria de prestigiosos eruditos que agregaban a sus apellidos el sobrenombre de al?Yumalli (El jumillano).

Santa Ana Golf Resort in Jumilla Mountain views of Jumilla Golf Santa Ana

Visita nuestro promoción y campo de Golf Santa Ana golf resort en Jumilla.

Mula
 



En campo de plata un castillo en el centro del blasón; sobre él, un aguila negra con las alas extendidas. Debajo de la fortaleza una mula vuelta hacia la izquierda. A veces se ha reproducido con dos mulas a los lados del castillo.
 
Datos de interés:

Superficie:
634.2 Km ²
Nº de habitantes:
14.870
Altitud:
340 metros
Distancia a Murcia:
34 Km
Lugares de interés:
Castillo de los Fajardo, Castillo de los Vélez, Santuario del Niño de Balate, Real Monasterio de la Encarnación
 

En las noches de mayo el cielo de Mula es un bullir de estrellas. Una luna mora ilumina las montañas y las tiñe de un azul misterioso. Sabido es que Alfonso X, filósofo, poeta y astrólogo, creía en la influencia de las piedras y de los astros.
Cuando aún era Infante, pertrechado de ballesta y armadura, cabalgaba de anochecida por esta vega hacia las estribaciones de Espuña para cazar rebecos y jabalíes. Según el Libro de la montería de Alfonso XI, en aquellos años había abundancia de osos en todos los montes del interior de Murcia (existen sorprendentes testimonios de partidas de caza por las sierras de Lorca, y en antiguos textos árabes -Las muy nobles fieras de Al-Andalus-, se confirma la presencia de osos que los notables musulmanes mataban a lan zazos, junto a las playas de Aguilas).
A mediados del siglo XIII, Cartagena, Lorca y Mula eran los únicos enclaves del Reino de Murcia que oponían resistencia al Infante. Tras prolongado asedio al castillo de Mula dirigido por Pelayo Correa, maestre de la orden del Temple, el propio Infante envió un ultimatum al alcaide, Alboazen Boely, que se negó a entregar la villa con una frase retadora: Ganarás la ciudad cuando la mula haya parido.
Cuando la respuesta llegó al campamento era noche cerrada. En el cielo de mayo bullían los astros y una luna árabe iluminaba las montañas tiñéndolas de un azul misterioso. Alfonso X, que probablemente observaba la corona de estrellas de Ariadna, montó en cólera, formó a su ejército, asaltó la fortaleza, liberó a mil cautivos cristianos, tomó posesión de las casas y tierras de labor, consagró dos mezquitas y regresó a Toledo dejando en el castillo para su defensa a ochenta caballeros, comendadores, ricos hombres y nobles adscritos a órdenes militares. Desde entonces, en esta población levantada a orillas de un riachuelo, con buenos muros y en lo alto fuerte alcázar torreado, que rendía pan, vino, aceite, toda clase de frutas, pasas, hortalizas, seda, aves, caza y, a media legua, salutíferos baños, se perciben las huellas de aquellos hijosdalgos que trajeron sus armas y apellidos desde Galicia, León, Vizcaya y Castilla. El eco de los Saavedra, Luna, Párraga, Melgarejo, Llamas, Camacho, Campos, Valcárcel, Sánchez de Galinsoga, Blaya, Molina, Guillén, Aparicio, Cueto, Portillo, Coy, Pelayo, Hita o Carreño discurre por las calles sinuosas y arriscadas que preceden al castillo de los Fajardo, como si aún celebraran la victotoria acaecida el 23 de mayo de 1243.
La villa de Mula conserva el mismo pendón, sello y escudo que, entre otras mercedes, le otorgó Alfonso X en agosto de 1245: un águila negra con las alas extendidas planeando sobre un torreón orlado con varios castillos. La fortaleza se alza entre las vegas de los ríos Mula y Pliego. Trazada por Luis Fajardo, a instancias del marqués de los Vélez, terminó de construirse hacia el año 1524, bajo el reinado de Carlos V: Imperante Carolo V Cesare Hispaniarum Rege, Domino suo, según reza una lápida en la que se asegura que el casti llo se levantó sobre una anterior fortaleza visitada por el emperador Antonio Augusto Pío (en realidad la lápida fue colocado por el marqués de los Vélez para ajus tarse a una orden del emperador que autorizaba la reedificación de viejos cas tillos pero negaba las nuevas construcciones).
No es el único reducto defensivo de la zona. La comarca de Mula es tierra de castillos, prueba de la importancia que los árabes concedieron a este enclave. Cinco kilómetros al este de la villa, sobre un cerro en forma de pirámide, ame setado en su cumbre, el llamado castillo de Alcalá (Puebla de Mula) vigila el curso del río. La construcción conserva restos de algunas torres, un amplio lienzo de muralla y, en su interior, doce aljibes rectangulares (al oeste del cerro hay una senda horadada en la roca que permite el acceso). Otra atalaya, conocida por los habitantes de la Puebla como La Ermita, domina el cauce del río Mula desde la propia población. Se trata de una torre cuadrangular de notables dimensiones de la que sólo es visible el lienzo amurallado de la puerta de acceso y un costado, pues está rodeada de viviendas. Mula aún ha de depararnos una gratísima sorpresa. El Museo de Arte Ibérico formado con los fondos arqueológicos del santuario y necrópolis de El Cigarralejo excavados durante cuarenta años por un muleño ilustre: el arqueólogo Emeterio Cuadrado. Instalado en el antiguo palacio del marqués de Menahermosa, la valiosísima colección de armas -única en la península-, ajuares, cerámica y aperos de labranza muestra la evolución de un poblado ibero entre los siglos IV al II a. d. Cristo.

    En lo alto de uno de sus collados vimos al rey don Alfonso, aquel que entre los reyes de España mereció el nombre de Sabio, el cual, con gran elevación de ánimo, levantando a los ojos un astrolabio, observa en la parte austral del cielo entre las constelaciones de Hércules y Bootes, la latitud de la corona de estrellas de Ariadna, sin advertir que al mismo tiempo le quitaban la suya de la cabeza.
(Saavedra Fajardo. La República Literaria)
 
Plaza del Ayuntamiento
Campos del Rio -  Murcia

 

Conozca más información de Campos del Rio
 

CAMPOS DEL RIO Entre tanta tierra agostada

«Situada en un altozano y ventilada hacia todas partes, por sus faldas discurren las aguas del río Mula en dirección al este. Al norte, sin que perjudique a la salud pública, se halla el cementerio, y al sur una abundante fuente que sirve de para abrevadero de los ganados.
Por ser su agua de mala calidad los habitantes se surten de la del río. El terreno de Campos es bastante barrancoso y el principal monte, que se titula Maraon, es demasiado conocido en la comarca por ser el punto en que los vandidos acometen a los pasajeros con más frecuencia». Cuando Pascual Madoz publicó en 1.850 su Diccionario Geográfico- Estadístico-Histórico, Campos del Río todavía se llamaba Campos y el término bandido se escribía con uve. La entonces aldea había conseguido independizarse de Mula y en 1.836 lograba su propio Ayuntamiento.
Fue en 1.926 cuando adoptó el nombre de Campos del Río. Un horizonte de cabezos, tierras margas, barrancos de láguenas, pedrizales y arenas donde brotan brezos y restos del antiguo espartizal, configura el paisaje predominante de un municipio que todavía aguarda el milagro del agua. Objetivo prioritario de la alcaldesa, Antonia María Buendía, es la construcción de tres depuradoras.
Una pequeña para los dos mil habitantes de la villa, otra para una empresa y una última para el pequeño polígono que se desarrolla al norte. La repoblación de esta zona semidesértica es la segunda prioridad. Al sur, entre tanta tierra agostada, junto al cauce del río Mula se ofrece una visión sorprendente a consecuencia de la escorrentía de las precipitaciones: un tapiz de verdes que se extiende bajo los áridos cabezos, un oasis donde florece el albaricoque, el naranjo y el limonero. La precariedad y el aislamiento han inducido al ayuntamiento a buscar otras alternativas de riqueza, como la recuperación de la industria del queso -sus orígenes datan de finales del siglo XIV-, y la de la miel de azahar, uno de los productos con denominación de origen más esitmados de la Región por su calidad y propiedades digestivas y vitamínicas.

* Si necesita más información, haga click aquí !!!



GREENYROOM.COM / GREENYROOM.ES